CUBA PER SE. Cartas de la diáspora / 9 de abril de 2009
Por Luis de la Paz
Con formato de entrevista, veinte preguntas comunes a los cincuenta intelectuales cubanos convocados a Cuba per se. Cartas de la diáspora (Ediciones Universal, 2009) del periodista y profesor Armando Chávez Rivera, se logra trazar un curioso perfil de los avatares en las vidas de los escritores consultados y por consiguiente, del paso y el peso del exilio en estas personas y sus obras.
Una de las características más significativas del volumen es que quienes responden al cuestionario viven dispersos por el mundo, lo que hace aún más interesante esta pesquisa, que gestiona con sutileza las circunstancias personales, sociales y literarias de los que integran el libro. Valga señalar que la mayoría está establecida en los Estados Unidos, pero la inmensa territorialidad del país contribuye a una nueva dispersión, que aísla aún más a estos escritores. Otros entrevistados se encuentran en España, México, Chile, Francia y Brasil.
Aunque los seleccionados son en gran medida representativos saltan a la vista ausencias como (y valga la lista) las de Angel Cuadra, Armando Alvarez Bravo, Esteban Luis Cárdenas, José Lorenzo Fuentes, Carlos Díaz Barrios, Julio Matas, Elio Alba Buffill, Lorenzo García Vega, César Leante, Enrique Ros, Antonio José Ponte, Jorge Vals y María Elena Cruz Varela, por mencionar algunas figuras casi ineludibles en un proyecto semejante. No queda del todo claro el criterio que siguió Chávez Rivera para la selección de los participantes, pero es posible hallar claves, como el hecho de que muchos de los entrevistados se mueven en el mundo académico. Otro detalle que se distingue es que las entrevistas comenzaron en el 2003, lo que hace posible que aparezca Carlos Víctoria, el único autor fallecido que integra la selección. Eso añade la ausencia de Guillermo Cabrera Infante y Antonio Benítez Rojo.
Por limitaciones de espacio no es posible registrar la lista de los cincuenta escritores citados (originalmente la idea eran 44 entrevistas, pero luego se añadieron otras seis). Las respuestas tienen como denominador común el peso de vivir fuera de la isla y el haber tenido que hacer o rehacer vida y obra en un espacio ajeno. Pío E. Serrano expresa: “La labor del escritor debe estar orientada a la lealtad con su propia escritura. El respeto a esa fidelidad no debe estar comprometido con ninguna otra distracción”. Otros ofrecen visiones desesperanzadoras, como Carlos M. Luis, que parece estar de mal humor con su propio destino.
Esta mirada a la vida desde fuera de Cuba, ofrece lecturas comunes en algunos aspectos. Independientemente de llamarse a sí mismos exiliados, emigrantes o en la diáspora, hay algo palpable y es que la mayoría de estos intelectuales tuvieron que irse de la isla para hacer su obra en libertad y sin censura.
Cuba per se: Cartas desde la diáspora, es una buena idea, un proyecto que se agradece, un necesario intento de acercar a los lectores, a las experiencias personales de medio centenar de escritores cubanos. Como señala el autor en la introducción: ”Podrá sentirse [el lector] identificado con algunas experiencias reunidas aquí... Espero que para cada expectativa y búsqueda personal haya voces interesantes y reveladoras. Y que incluso, de aquello que provoque contrariedad, pueda sacarse algún provecho”.
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